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Molino del Batán

Arquitectura del agua

Guadalupe no es solo su Real Monasterio; el desarrollo histórico de la Puebla estuvo intrínsecamente ligado al dominio y aprovechamiento de los recursos hídricos. Los monjes jerónimos desarrollaron una arquitectura del agua avanzada para su época.

Los elementos principales de este patrimonio hidráulico, su estatus legal y su estado de conservación los describimos a continuación:

1. El Arca del Agua y sus obras de ingeniería

Esta es, quizás, la obra más relevante y desconocida de la ingeniería hidráulica medieval en la zona. Construida inicialmente hacia 1350 bajo el priorato de Toribio Fernández de Mena, constituye el sistema de abastecimiento de agua más antiguo de España que aún se conserva en servicio.

Se trata de una compleja red de captación, conducción y distribución. El sistema capta el agua de manantiales en la falda del Pico Villuerca mediante galerías excavadas (minas) y la almacena en un depósito abovedado de cantería conocido como el Arca del Agua. Desde allí, una conducción de aproximadamente 5,6 km transporta el agua hasta el núcleo urbano. La obra incluye un hito de ingeniería mayor: el túnel del Cerro Huraqueado (u Horadado), una galería de 180 metros excavada en la roca cuarcítica para permitir el paso de la tubería a través de la montaña. Una vez en el pueblo, el agua se distribuía a través de una red de arcas de reparto hacia fuentes públicas (como la de los Tres Chorros o la de la Plaza) y dependencias del Monasterio.

Cuenta con expediente incoado para su declaración como Bien de Interés Cultural (B.I.C.) desde 1996. En los documentos de planeamiento especial redactados (Plan Especial de Protección), se le otorga el máximo grado de protección.

La instalación sigue en funcionamiento, abasteciendo parcialmente a la población. Sin embargo, ha sufrido intervenciones polémicas. Recientemente fue "reparada" con criterios de ingeniería moderna (sustitución de tuberías históricas por materiales nuevos) en lugar de criterios de restauración histórica, alterando parte de su autenticidad. Se han descubierto ramales de captación inéditos que han sido dañados por pistas forestales debido al desconocimiento de su trazado exacto.

2. La Presa y Molino del Estanque

Situado al sur del núcleo urbano, en la confluencia de los arroyos Valhondo y Valtravieso con el río Guadalupe, este conjunto representa una de las obras hidráulicas más vanguardistas de la Edad Media en la Península Ibérica. Construida entre 1420 y 1425, destaca por ser una de las primeras presas de contrafuertes conocidas tras la época romana. El muro, de unos 14 metros de altura, represaba el agua creando un gran estanque utilizado tanto para garantizar la molienda continua como para el recreo (pesca y navegación), llegando a ser visitado por Felipe II en 1570. Lo singular de su diseño es que los molinos (tres harineros y uno de sal) se alojaban en el interior de la propia estructura de la presa, en una nave abovedada paralela al muro de contención.

Se encuentra en un estado de total abandono y ruina progresiva. El vaso del embalse está completamente colmatado de sedimentos y cubierto de vegetación de ribera, alcanzando los sedimentos tres cuartas partes de la altura del muro. La maquinaria interior está oxidada y el edificio invadido por la maleza. Existe un riesgo de seguridad debido a la obstrucción de los aliviaderos por la vegetación y la suciedad del cauce.

3. Los Molinos del Río Guadalupe

A lo largo del cauce del río Guadalupejo se extiende un rosario de ingenios hidráulicos que conformaron la base preindustrial de la zona. Entre ellos se encuentran molinos harineros, batanes, martinetes y sierras de agua.

El llamado Molino del Batán históricamente utilizado para abatanar paños y lavar la ropa del Monasterio. Destaca su azud, conocido como la "Presa de los Tres Arcos" por la forma de sus contrafuertes, y cuenta con un canal de conducción de 140 metros. Conserva una importante chimenea interior. Es el mejor conservado, mantiene su volumetría y elementos característicos.

El Molino del Martinete (o de la Peleña) fue una instalación industrial dedicada a batir cobre (calderería) y posteriormente usada como almazara. Se ubica en un cruce de caminos cerca del puente de Cañamero.

Se encuentra en estado de ruina, con las cubiertas hundidas y la maquinaria desaparecida, aunque persisten muros y restos del cárcavo (el espacio donde giraba la rueda hidráulica).

El Molino de la Sierra de Agua (Batán de Abajo) es un ingenio que utilizaba la fuerza del agua para mover una sierra mecánica y cortar madera, un uso poco común en la región. El edificio subsiste precariamente, habiendo sido utilizado últimamente como caseta para aperos y animales.

Además de los anteriores tenemos otros como el Molino del Pan Blanco (situado directamente sobre el cauce rocoso) o el de la Herrería, se encuentran abandonados o en manos de particulares sin un uso definido que garantice su conservación patrimonial.