Las castañas de Guadalupe representan un alimento tradicional de gran importancia en la gastronomía local, especialmente durante los meses de otoño e invierno. Su cultivo y consumo están vinculados a las tradiciones rurales y festividades del municipio.
Recolección y tradición
Cada año, con la llegada del otoño, se realiza la recolección de castañas en los bosques cercanos al municipio. Este proceso ha sido durante siglos una actividad comunitaria, que combina trabajo agrícola y celebración social, convirtiéndose en un ritual que reúne a familias y vecinos.

Consumo y preparación
Las castañas se consumen de diversas formas: asadas al fuego, cocidas o integradas en postres y guisos tradicionales. En Guadalupe, el olor de las castañas asadas durante las ferias y festividades locales se ha convertido en un aroma característico que anuncia la temporada invernal.
Además, en algunas celebraciones religiosas o ferias gastronómicas, las castañas se ofrecen como simbolismo de la temporada y de la cosecha, reforzando su papel en la vida cultural del municipio.

Valor cultural
Más allá de su sabor, las castañas representan la identidad rural y gastronómica de Guadalupe. Son un elemento que une tradición, festividad y patrimonio, manteniendo vivas prácticas ancestrales y transmitiendo conocimiento sobre la tierra y la agricultura local.
Presencia actual
Hoy en día, las castañas siguen siendo un producto popular en el municipio, tanto en mercados como en eventos festivos, y continúan siendo una experiencia gastronómica y cultural que conecta a locales y visitantes con la historia y las tradiciones de Guadalupe.
