Origen y tradición
Según la tradición, el origen de la devoción se sitúa en el siglo XIV, cuando la Virgen se apareció al pastor Gil Cordero en las cercanías del río Guadalupejo. Durante la aparición, la Virgen le indicó el lugar donde se encontraba enterrada una antigua imagen mariana, que había sido ocultada siglos atrás para protegerla durante la dominación musulmana. Tras el hallazgo de la imagen, el lugar comenzó a atraer a numerosos fieles, dando origen a una pequeña ermita.
Con el paso del tiempo, y gracias al creciente número de peregrinos y al apoyo de la monarquía, esta ermita se transformó en el actual monasterio, convirtiéndose en uno de los centros religiosos más importantes de la península.
La imagen y el camarín
La imagen de la Virgen de Guadalupe es una talla románica de pequeño tamaño, realizada en madera oscura, que representa a la Virgen sentada con el Niño Jesús sobre sus rodillas. Se inscribe dentro del modelo de las vírgenes negras, muy extendido en la Europa medieval.
La imagen se conserva en el camarín, un espacio de especial valor artístico y devocional situado en el interior del monasterio. Este camarín, ricamente decorado, permite a los fieles contemplar la imagen en un entorno íntimo y solemne, reforzando el carácter espiritual de la visita y la relación directa entre el creyente y la imagen venerada.
Importancia histórica
La devoción a la Virgen de Guadalupe se consolidó a partir del reinado de Alfonso XI, quien atribuyó a la Virgen su victoria en la batalla del Salado en 1340. Desde entonces, la monarquía castellana protegió y promovió el santuario, otorgándole un papel destacado en la vida religiosa del reino.
Durante los siglos XV y XVI, Guadalupe alcanzó su máximo esplendor. Los Reyes Católicos mostraron una profunda devoción por la Virgen, al igual que numerosos nobles y personajes históricos. Además, Guadalupe mantiene una estrecha relación con el Descubrimiento de América, ya que Cristóbal Colón y otros exploradores encomendaron sus viajes a la Virgen, contribuyendo a la expansión de su nombre más allá de España.
Devoción actual
Desde la Edad Media hasta la actualidad, Guadalupe ha sido un importante destino de peregrinación, atrayendo a fieles de distintas regiones. Las celebraciones religiosas dedicadas a la Virgen continúan siendo uno de los momentos más significativos del calendario local, manteniendo viva una tradición que forma parte esencial del patrimonio religioso y cultural del municipio.

